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¿A qué llamamos catarata?

Es la opacificación progresiva del cristalino. En la mayor parte de ellas se produce en las personas seniles o preseniles. Es frecuente encontrar a personas con 80 años que ya han sido operadas o padecen cataratas. Su desarrollo puede ser uni o bilateral, pero no debemos pensar en que se pueden contagiar.

Primero fue denominada Sufusio -cae de arriba-, Hipochyma -yo vierto-. Al-Ghafiqui, cordobés del valle de los Pedroches -parece nació en Villanueva de Córdoba- dice de ella “Humor superfluo y lento que se congela y endurece como una película en el humor acuoso”.

El nombre de catarata data de la edad media. Brisseau - El Turnesen, por nacer en TOURNAISIN- la sitúa en su verdadero lugar, el cristalino, que se opacifica. El descubrimiento lo hizo en enfermos autopsiados que padecían catarata en el momento de su muerte.

Hemos de distinguir y no confundir, entre catarata y opacidades cristalinianas. Las primeras son opacidades progresivas del cristalino, mientras que las segundas son alteraciones de la transparencia del cristalino, corrientemente congénitas y que no evolucionan, es decir son estacionarias.

El cristalino, al no tener irrigación ni inervación, su patología se reduce a trastornos de la transparencia -las más frecuentes-. Y alteraciones que afectan a su situación: luxaciones, subluxaciones y ectopias.

La catarata clasificada según su momento de aparición, puede ser: congénita, infantil, juvenil, presenil y senil. La más frecuente de todas es la catarata senil y en segundo lugar la congénita. Nos vamos a ocupar de la primera.

Catarata senil: Es una de esas enfermedades que hoy debemos conocer como enfermedades consecuencia del progreso de la medicina. Al haberse prolongado la vida media de la población vemos enfermedades que antes eran desconocidas. O que se ven más a menudo de lo que antes se veían. Entre las primeras tenemos, por ejemplo, la retinopatia diabética, que antes del descubrimiento de los antidiabéticos a penas se conocía. Antes el enfermo diabético moría de un coma sin llegar a presentar el menor síntoma retiniano. Por otro lado, el aumento de la longevidad permite que aparezcan trastornos metabólicos cristalinianos que provocan la catarata.

Es una enfermedad normalmente bilateral, pero ello no quiere decir que tenga que evolucionar en los dos ojos paralelamente, normal es que vaya un ojo más adelantado que el otro.

El hecho de que una catarata se presente en una persona de edad avanzada no autoriza por si solo a diagnosticarla de senil, cabe la posibilidad de que provenga de un traumatismo o alguna otra causa. Es preciso comprobar si en el ojo o en el resto del organismo existe una afección que explique su origen, solo en caso negativo se puede atribuir a la edad.

El sexo no parece condicionar la presencia de catarata, aunque sin embargo es algo más frecuente en la mujer que en el hombre. La incidencia es la misma en cada ojo. En cuanto a la raza, parecen existir algunas más propensas a padecerla, como la India. La incidencia de la luz parece favorecer su desarrollo.

La etiología de la catarata senil es desconocida, se cree que pueden ayudar a su presentación carencias alimenticias, regímenes desequilibrados -vagabundos-. Debemos pensar que puede depender del estado de salud general, del estado local del ojo y de las partes integrantes del cristalino.

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