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¿Se intervienen siempre igual las cataratas?

 

Consideraremos las siguientes posibilidades: Extracapsular, intracapsular, con implante de lente intraocular, sin implante de lente intraocular, bajo anestesia general, bajo anestesia local, anestesia tópica, cirugía ambulatoria o no.

La cirugía extracapsular (se extrae la cara anterior del cristalino y todo su interior, dejando la cara posterior y el ecuador) es la más usada, puede ser realizada a cualquier edad, de manera manual o mecánica, y asistida por ultrasonidos (facoemulsificacion) –la más usada-. En ojos miopes, es posible la implantación de lente en cámara posterior, manteniendo la compartamentalización del globo (permanece separado el espacio relleno de humor acuoso de la camara vitrea, muy importante)

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Sin embargo estaría contraindicada en aquellos casos en los que existiera subluxación o luxación del cristalino (en esta ocasion no existe o es mala la sujecion del cristalino por su ligamento zonular). Si hubiera importantes lesiones en endotelio corneal, preferimos la extracapsular normal, aunque la que posiblemente menos daño ocasionará sería la técnica intracapsular. La facoemulsificación aún con protección de viscoelásticos tiene más riesgos para el endotelio corneal, y tratamos de evitarla en aquellas ocasiones. Por lo demás, incluso en los casos en los que no se fuera a implantar lente de cámara posterior, estaría indicada.

La cirugía intracapsular (entendemos como tal aquella que se extrae el cristalino entero), antaño la reina, hoy ha quedado relegada precisamente a los casos que antes hemos considerado como contraindicaciones de la cirugía extracapsular. Ella debe realizarse con exquisita delicadeza, evitando tracciones innecesarias y a la hora de decidir si implantar lente intraocular de cámara anterior, pensar mucho en las complicaciones posibles que puede originar. Otra solución, en esta ocasión es implantar la lente en cámara posterior suturada.

Implantación de lente intraocular. Después de lo expuesto, hemos de entender que es el método ideal y que salvo excepciones se implantara siempre.

No haremos implantación de lente intraocular, cuando el paciente nos lo pida, cuando no pueda implantarse en cámara posterior, -pensaremos posibilidad de implantarla en cámara anterior-, cuando el otro ojo esté intervenido sin lente intraocular –dudoso-, cuando durante la cirugía se produzcan complicaciones que aconsejen abortar la implantación.


Cirugía ambulatoria de la catarata.

En el apartado anterior hemos podido apreciar cómo ha evolucionado la cirugía de la catarata para conseguir mejores resultados anatómicos y visuales. Esto ha sido posible gracias al avance en el material e instrumental quirúrgico.

Hasta hace relativamente poco tiempo las complicaciones durante y posterior a la cirugia eran frecuentes y constituían el principal punto de atención del cirujano. Sin embargo actualmente dichas complicaciones de la extracción extracapsular del cristalino con implante de lente de cámara posterior son extraordinariamente raras, y la atención se centra fundamentalmente en conseguir la recuperación óptica del ojo intervenido lo más perfecta y rápidamente posible. Tratando de realizar una cirugía con enormes connotaciones refractivas.

Una vez que el cirujano tiene plena confianza en los anestésicos locales por su eficacia y baja incidencia de complicaciones, así como, en el cierre de la herida por el tamaño de ella y los nuevos materiales de sutura (cuando se haga), comienza a difundirse la cirugía de la catarata en régimen ambulatorio.

Como factores condicionantes de esta cirugía.

En la actualidad se está produciendo un enorme auge de la cirugía oftalmológica en régimen ambulatorio, especialmente en la cirugía de la catarata, por ser una de las que mejor se adaptan a ello.

Esto sin embargo no es fruto de la casualidad, sino que obedece a la conjunción de una serie de factores tecnológicos, sociales y económicos.

Desde el punto de vista tecnológico.

Los grandes avances ocurridos en el instrumental y materiales quirúrgicos como hemos comentado anteriormente son, más que un factor que favorezca la aparición de la cirugía en régimen ambulatorio, una premisa sin la cual no hubiera sido posible hacerla con la misma seguridad que la hospitalaria.

Los potentes anestésicos locales consiguen una anestesia y aquinesia perfectas durante el tiempo de la cirugía, así como los anestésicos tópicos, una situación del paciente excelente para que pueda trasladarse a su vivienda tras la intervención. Las técnicas e instrumental quirúrgico actuales nos permiten una reconstrucción anatómica casi perfecta incluso tras una extracción extracapsular convencional del cristalino con implante de una lente intraocular de cámara posterior. Los nuevos materiales de sutura nos dan la seguridad necesaria para no temer una abertura de la herida quirúrgica. Y por último los potentes fármacos antiinflamatorios y antibióticos de que disponemos nos ayudan en un postoperatorio sin complicaciones inflamatorias o infecciosas.

Debido a esta seguridad existe una tendencia a realizar la cirugía de la catarata en estadios menos avanzados de su desarrollo. La cirugía extracapsular asistida por ultrasonidos (facoemulsificación) han revolucionado todo lo dicho anteriormente. En éste momento, salvo deseo del paciente o en circunstancias muy especiales no se imagina una cirugía de cataratas con anestesia general, en régimen de ingreso hospitalario.

Como condicionantes sociales.

Cada vez más, los pacientes son conscientes de nuestras posibilidades quirúrgicas y nos hacen cómplices de sus necesidades. El tener un paciente ingresado unos días en un centro hospitalario puede suponer para algunas personas, generalmente ancianas, el desencadenante de alteraciones mentales ocasionadas por la ruptura con su entorno socio-cultural.

El aumento de las expectativas de vida en los países desarrollados ha hecho que aumenten el número de enfermedades ligadas al envejecimiento de algunas estructuras anatómicas, entre ellas, es quizás, la catarata la más significativa en cuanto a su número. Este hecho ha producido como consecuencia, un colapso en los centros quirúrgicos y secundariamente un aumento de las listas de espera para cirugía. En Inglaterra en 1989 había 74000 personas en listas de espera de oftalmología, de las cuales el 75 % eran casos de cataratas.

Normalmente es el número de camas de un centro hospitalario el dato que limita su funcionamiento, de ahí que la única solución para aumentar el número de intervenciones quirúrgicas sin colapsar el hospital es la realización de las intervenciones que se presten a ello en régimen ambulatorio.

Los condicionantes económicos también han favorecido el desarrollo.

Hasta hace unos años no nos preocupaba el gasto sanitario originado por el ingreso del paciente, sin embargo este penamiento ha cambiado en aras de conseguir una mayor rentabilización de sus recursos y actualmente hemos de pensar formalmente en ello. Con esta situación el ahorro de costes que supone realizar las intervenciones en régimen ambulatorio hacen que este sistema sea prácticamente una imposición por parte de nuestro centro.

El hecho de que las listas de espera de cirugía de catarata sean las más importantes y que esta cirugía es una de las que mejor se adaptan al régimen ambulatorio hacen que sea sustancial el ahorro económico que se obtiene. En países en vías de desarrollo estos condicionantes económicos aún toman una mayor importancia ya que sus recursos son más limitados.

La importancia del factor económico es la implantación del régimen ambulatorio en la práctica médica privada, ya que ésta reacciona de una forma más rápida a las necesidades del paciente, ofreciendo el ahorro de la hospitalización.

Todas las consideraciones relatadas anteriormente no tendrían ninguna importancia si los pacientes a los que se les va a realizar esta cirugía no estuviesen de acuerdo con ella.

Se han realizado un gran número de estudios para establecer el grado de confianza de los pacientes intervenidos con este tipo de técnica quirúrgica, mediante la realización de test psicológicos tras la intervención, coincidiendo todos ellos en el alto grado de aceptación encontrado.

Nuestro centro realiza todas las intervenciones en regimen ambulatorio, siempre que el paciente lo permita y no nos pida otra actitud. Se realiza la intervencion con anestesia local o topica (gotas), sin sutura. Por ello el paciente puede deambular inmediatamente.

 

Ante cualquier duda consultenos a traves de nuestra web www.gimenezalmenara.es o directamente a nuestro telefono +34957400375.

 

 

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