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Parálisis facial

Provoca el cuadro de ectropión paralítico, descrito más arriba. Y la QUERATITIS POR LAGOFTALMOS.

 

                La queratitis se produce como consecuencia de la desecación corneal al quedar la hendidura palpebral sin cerrar.

 

                El párpado no cierra, por razones: mecánicas, paralíticas o bien una excesiva protusión del globo, como es el caso del Bassedow , tumores, etc.

 

                También por ausencia de parpadeo y falta de cierre durante el sueño. Presenta más morbilidad en países cálidos, por evaporarse más la lágrima. Fue descrita en los soldados expuestos al sol y calor del desierto en condiciones de extrema fatiga. También se ha descrito en los enfermos con tétanos tratados con tubocurarina.

 

                Aparece una nebulosa y desecación del epitelio en el área expuesta -fundamentalmente en el tercio inferior, al quedar el resto de la córnea protegida por el reflejo de Bell, -que lleva el ojo hacía arriba-

 

          Puede ser transitoria o definitiva, pero en ambos casos necesitaremos proteger el ojo de la exposición que resulta por la imposibilidad para cerrar los párpados.

 

          Cuando la parálisis es definitiva, es posible y recomendable corregir quirúrgicamente todo lo que esta produce: así elevaremos la ceja, colocamos pesa de oro en párpado superior para que este pueda cerrar, subimos párpado inferior e incluso la hemicara. De esta forma ademas de mejorar estéticamente impedimos patologías oculares por la exposición.

                En un principio aparece un punteado superficial en el epitelio que posteriormente se acompaña de xerosis corneal, con la presencia de fisuras y exfoliación. Ello va a llevar a la infiltración del parénquima. A partir de aquí pueden suceder dos cosas, o se infecta, lo que producirá la aparición de una úlcera tórpida e infiltrativa. O no se infecta, en cuyo caso se queratiniza la zona.

 

                Aunque importante, es de mucho mejor pronóstico que el cuadro anterior, sobre todo si se instaura pronto el tratamiento.

 

                Inicialmente pueden administrarse lágrimas sustitutivas, tener la precaución de mantener ocluidos los ojos con un vendaje o simplemente esparadrapo las horas de sueño. Debemos procurar un tratamiento etiológico que definitivamente nos solucione el cuadro. En el caso que éste no pudiera realizarse, se aconseja una tarsorrafia parcial que procure el suficiente cierre de la hendidura. Son muy útiles las pesas de oro que consiguen cerrar por gravedad la hendidura, una vez deja de actuar el músculo elevador del párpado.

 

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